
Rosal
Rosa spp.
También llamada: Roser
El arbusto de flor clásico del jardín. Pide al menos seis horas de sol, buena ventilación y una poda cada invierno.
- Tipo
- Arbusto
- Dónde
- Exterior
- Luz
- Sol · Semisombra
- Riego
- Riego moderado
- Frío
- Aguanta el frío del invierno; si hay heladas tardías, retrasa la poda
Dónde ponerlo
Donde le dé el sol directo al menos seis horas al día, con buena circulación de aire, que ayuda a evitar enfermedades. Necesita un suelo con buen drenaje: el exceso de riego y los suelos que se encharcan favorecen las enfermedades de raíz.
Riego
Riega a fondo y deja que la tierra se seque en parte entre riegos; no hace falta regar todos los días. Hazlo por la mañana, mejor con goteo y sin mojar las hojas. La falta de agua le hace perder hojas, y el exceso pudre las raíces. Un acolchado de corteza o similar ayuda a conservar la humedad.
Poda
En invierno, antes de que se hinchen las yemas. Empieza quitando la madera enferma o dañada y después rebaja entre un tercio y dos tercios, cortando justo por encima de una yema que mire hacia fuera. En los rosales de flor grande, deja de tres a cinco ramas en forma de vaso. Los rosales arbustivos se pueden dejar más libres y renovar cada dos o tres años quitando las ramas viejas. Durante la temporada, cortar las flores marchitas ayuda a que vuelva a florecer.
Abonado
En primavera y, si hace falta, a principios de otoño, sobre todo si ves que crece poco o que las hojas de abajo amarillean. Sin pasarte: el exceso de nitrógeno da mucha hoja y menos flor.
En nuestro clima
Si en tu zona son habituales las heladas tardías de primavera, retrasa un poco la poda. Recoger las hojas caídas y los restos de poda ayuda a cortar el ciclo de las enfermedades. Si lo prefieres, nos encargamos de la poda de invierno.
Problemas frecuentes

Oídio
Podosphaera pannosa
Cómo reconocerlo
Manchas blanquecinas, como de polvo, en las hojas jóvenes, los brotes tiernos y los botones florales, a menudo en la base de las espinas. Las hojas se deforman, se rizan y caen antes de tiempo.
Qué hacer
Es un hongo que no necesita lluvia para extenderse; le favorecen las noches frescas y húmedas seguidas de días templados y más secos. Un rosal al sol y con buena ventilación lo sufre menos. En la poda de invierno, retira las hojas y los restos del suelo. Si aparece cada año, pregúntanos por un tratamiento autorizado; algunas variedades lo resisten mejor.

Pulgón del rosal
Macrosiphum rosae
Cómo reconocerlo
Colonias de insectos pequeños y blandos en los brotes y capullos tiernos, sobre todo en primavera. Si hay muchos, sueltan una melaza pegajosa donde crece la negrilla, y pueden deformar los capullos y dejar flores más pequeñas.
Qué hacer
Pocos pulgones apenas hacen daño, y con el calor del verano suelen bajar. Mariquitas, sírfidos y pequeñas avispas parasitoides los controlan; mantén a raya las hormigas, que los protegen. Un chorro fuerte de agua a primera hora los desprende. Si la colonia es grande, pregúntanos.