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Hedra
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Blog del vivero

Césped natural o artificial: ventajas e inconvenientes

Césped artificial junto a una piscina, con gravas alrededor, un muro de piedra y la sierra al fondo
Fotografía: Hedra Garden, Todos los derechos reservados, vía Wikimedia Commons.

Es una duda muy habitual: ¿pongo césped natural o artificial? No hay una respuesta única. Depende de cuánto uses la zona, de cuánto sol le dé, del agua que estés dispuesto a gastar y de lo que te importe tener un jardín vivo. Repasamos punto por punto lo que dicen los estudios.

Agua

Es la gran ventaja del artificial: gasta mucha menos agua, porque no hay que regarlo para que crezca. Un estudio del gobierno de Nueva Gales del Sur, en Australia, lo resume así: necesita menos agua y menos riego, y por eso suele encajar mejor en climas secos. Eso sí, en verano a veces se riega para refrescarlo, aunque, como verás más abajo, el efecto dura muy poco.

El natural sí necesita riego, y en nuestros veranos, bastante. Pero no todos los céspedes gastan lo mismo: según la Universidad de California, los de clima templado (festuca, ray-grass) necesitan alrededor de un 25 % más de agua que los de clima cálido como la grama. Elegir bien la especie y regar con cabeza marca mucha diferencia. Te lo contamos en césped en nuestro clima.

Calor en verano

Aquí sale ganando el natural, y con diferencia. Las plantas refrescan el ambiente; el plástico, no.

  • Una investigadora de la Universidad de California midió, a media tarde y entre mayo y agosto, hasta 78 °C en un césped artificial en Palm Springs, en el desierto de California, mientras que las superficies con plantas se quedaban en torno a 35 a 38 °C.
  • Una revisión de Penn State recoge un estudio de 1971 (Buskirk y colaboradores) que midió en el césped sintético tradicional superficies de 35 a 60 °C más calientes que el césped natural al sol.
  • Regarlo lo enfría, pero poco tiempo. En un campo de césped sintético medido por la Universidad Brigham Young, la superficie bajó a 29 °C tras 30 minutos de riego y en solo 5 minutos ya estaba otra vez a 49 °C.

En una zona a pleno sol, donde vayan a jugar niños o a pisar descalzo, conviene tenerlo en cuenta.

Mantenimiento

El natural pide trabajo todo el año: siega, riego, abonado y alguna resiembra. El artificial no se siega ni hay que regarlo para que crezca, y por eso mucha gente lo elige. Aun así, no es mantenimiento cero: el estudio australiano habla de una reducción del mantenimiento “percibida”, porque también hay que cuidarlo para que dure.

Suelo y lluvia

Según la Universidad de California, bajo el césped natural las lombrices y los microorganismos descomponen la materia orgánica, y las plantas adaptadas al clima ayudan a reducir la escorrentía de la lluvia y la erosión del suelo. El artificial, en cambio, no da cobijo a los microbios de un suelo sano. Además, el estudio australiano explica que su base necesita un diseño técnico para que drene bien.

Vida útil y residuos

El artificial dura años, pero no para siempre. Las cifras varían mucho: según el propio sector, citado por la Universidad de California, unos 20 años, mientras que el estudio australiano calcula unos 8 a 10 años en campos deportivos, con mucho uso. Al final hay que retirarlo, y como es difícil de reciclar, la Universidad de California advierte de que normalmente acaba en el vertedero.

Nuestra experiencia, después de más de diez años instalándolo, nos dice que cuánto dura en tu jardín y cómo hay que limpiarlo depende mucho de la variedad de césped artificial que elijas. Por eso conviene escogerla pensando en el uso que le vas a dar.

En el natural, la hierba cortada puede ir al compost o quedarse en el propio césped como acolchado.

Biodiversidad

El césped natural, aunque sea una sola especie, da algo de cobijo a pequeños seres vivos y a los microorganismos del suelo. El artificial no aporta hábitat ni para pájaros, ni para polinizadores, ni para la vida del suelo. En una conferencia de la Royal Horticultural Society, el ecólogo urbano Mark Goddard incluyó el césped artificial entre las cosas que conviene evitar si se quiere favorecer la biodiversidad.

Entonces, ¿cuál elijo?

  • Natural, si quieres frescor en verano, un jardín con vida y no te importa dedicarle riego y siega. Mejor aún con un césped que gaste poca agua y un riego por sectores bien ajustado. En este jardín mediterráneo pusimos riego por sectores para el césped y los macizos.
  • Artificial, para zonas donde el natural lo tiene muy difícil o donde no quieres regar ni segar, por ejemplo alrededor de una piscina, como en este proyecto. Mejor si no está siempre a pleno sol.
  • Ni uno ni otro: a veces lo más sensato es un xerojardín con gravas y plantas que piden poca agua.

En Hedra instalamos los dos tipos de césped (el artificial, desde hace más de diez años) y diseñamos xerojardines con su riego. Si no lo tienes claro, mira lo que hacemos en ingeniería de jardines: vamos a ver tu espacio, te aconsejamos y el presupuesto es gratis.

Fuentes

¿Te ha quedado alguna duda?

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